Recuerdos, amor e historias

Todos tenemos uno; ese objeto preciado que salvaríamos de un edificio en llamas. El mío es un juego de ajedrez hecho por mi Abuelo. Aunque bueno, no es el objeto mas caro de la casa. Lo que tiene y lo que tiene ese algo especial de la mayoría de la gente es la historia de su creacion. Mas allá y por encima de las piezas perfectamente talladas, están los recuerdos, el amor y una historia. Estos son los valores que aunque intangibles, son tan reales que son los que salvaría. Toco las piezas y veo a ese hombre solitario, con la vista ya cansada, inclinado sobre su banco de trabajo, haciendo un simbolo que decía que yo ya era mayor. Yo tenía 16 y le había ganado al ajedrez por primera vez. Le llevó tallarlo 3 meses y cuando me lo dió me dijo “Juega bien. Hazlo lo mejor possible y no necesitas avergonzarte si pierdes.” En sus manos estaba el set de ajedrez, pero en su mente una forma de vida. Quizás podamos echar una partida cuando vengas.

Y así es con Juan Valiente, una casa hecha a mano, llena de objetos y detalles con los que evocar recuerdos, amor e historias. Los veo como puertas. De algunas yo solamente tengo la llave, pero la mayoría también se te abrirán a ti también. El Arte trasciende a su creador. Ven conmigo, saca tu mano y gira la manivela de unas pocas.

Los Bronces de Benin

Tenia ocho años y vivia en Ghana. Mi padre quería meterse en el negocio de aceite de palma y fuimos invitados a visitar el rey tribal del Benin, recientemente independizado. Nos ofrecieron diversion en su palacio de barro donde él se sentaba sobre una piel de tigre rodeado por sus siete mujeres. Mi padre presento su ofrenda de maletas de plástico afirmando que eran irrompibles. El rey, un hombre de cierto tamaño, se sentó en ellas. Dobladas, pero no rotas, sobrevivieron y a cambio  nos regalaron tres cabezas de bronce. Dos ahora guardan la escalera y una, junto con un utillaje de un Chaman Nigeriano y un buho, nos vigilan por encima de la chimenea.

Las puertas del Sahara

OK, echando la vista atrás, realizar una incursion en el Sahara en Agosto fue una tontería. Sin embargo, no hubieramos conocido nunca al tallista Beduino. Se sentaba en la entrada de su tienda, usando sus pies como tornillo de banco mientras que sus manos tallaban la madera con una habilidad despreocupada. Estaba tallando unas puertas y nosotros las queríamos, pero ya estaban reservadas. Saqué el plan B: trucos de magia y malabares, una oferta que el anterior comprador no podia igualar. Las puertas están ahora en la bodega y cuartos de baño.

La Sacristia

Uno de los últimos trabajos que hice en Londres fue demoler una iglesia para hacer sitio a un centro comercial. La Sacristia era una joya de roble ingles tallada . Lo llevé a España en un viejo camion y me pararon en la frontera. La policia con linterna en mano escaneó el contenido. Esta era la España post Franco y la policía todopoderosa. Me acusaron de importar muebles sin licencia. Me vino la inspiracion y les conté que estaba construyendo una iglesia en el Sur. Se cuadraron, tomaron una foto conmigo y saludaron. A decir verdad, construimos la cocina de estos muebles y lo único celestial es el olor de nuestra comida.

Reparar y Vivir

Uno de mis hijos me recordó que soy mayor y que el futuro le pertenece a él. Verdad. Pero tengo algo que él no. Un largo e interesante pasado. Lo mismo con los objetos. Lo Nuevo tiene la promesa del futuro, pero lo de segunda mano viene con un pasado, esa capa de experiencia que hace que las cosas cobren vida. En Juan Valiente, encontrarás cientos de tesoros de segunda mano restaurados con amor. Ninguno son réplicas, todos auténticos, recopilados durante décadas. Y ahora, elige donde sentarte. Quizás hoy en el sofa Isabelino siglo 19 de pan de oro. Mañana, ¿quién sabe? ¿Has probado los sofas colgantes de Kashmir?

Reciclar

Muchos de los materiales han sido reciclados. Asi, todas las vigas de los techos vienen de un Molino harinero del siglo 19 y las puertas de un colegio en Dockland, Londres. Sube los peldaños de piedra monolitica de Sierra Elvira levantados de un andén de ferrocarril, pasa por nuestra puerta de entrada de castaño tallado recuperada de Cordoba, camina bajo las lámparas de hierro del Metro Parisino y sientate en una silla de madera reciclada de un palacio de placeres de un Marajá. Estamos contigo en un momento.

Hechos a mano

A parte de cosas como los grifos y la pintura, casi todo en Juan Valiente es de diseño y hecho a mano. Creamos cuatro talleres y pasamos tres años fabricando los componentes que juntos han producido este edificio. Desde las tapajuntas y zócalos hasta los pájaros mosaico que vuelan por las paredes, desde la escalera hasta los lavabos de piedra, todos son únicos de Juan Valiente. Incluso los ladrillos de las paredes y los losetas de los suelos fueron encargados exclusivamente para aqui.

Ecologico

Juan Valiente no deja huellas. La casa se calienta utilizando hueso de aceituna machacado de una Cooperativa local. El impresionante agua alimenta la casa desde la nieve derretida y se calienta via paneles solares. La electricidad es eólica y cada habitación está aislada térmicamente. Todos nuestros acabados y materiales son biodegradables y cuando le llegue el momento a Juan Valiente de cerrar las puertas, simplemente todo volverá a la tierra. ¡No te preocupes, todavía hay tiempo para reservar!